Se ha dicho que esta será la primera vez en nuestra historia en que podremos decidir qué dice la Constitución. Pero aún no están claros los mecanismos que lo harán posible. El artículo sugiere instancias para generar una “Convención Abierta” donde no domine la elite. “Fue la movilización social masiva la que abrió paso a este proceso y por tanto esa ciudadanía movilizada debe encontrar en él las respuestas que busca”, nos recuerdan.
Un aspecto crucial del éxito del proceso constituyente será el involucramiento efectivo, deliberativo e incidente del pueblo, de la ciudadanía, en la elaboración de la nueva Constitución. La crisis política y social de Chile demanda el establecimiento de una nueva manera de relacionarse entre las élites y la ciudadanía, entre representantes y representados. Si aquello no ocurre, si el sistema político mantiene la inercia característica de los últimos 30 años, el impacto que tendrá escribir este nuevo texto será como un triunfo pírrico, en realidad una derrota.
La ciudadanía será convocada en tres ocasiones: para decidir si quiere una nueva Constitución (octubre 2020), quiénes la escribirán (abril 2021) y si acepta el texto propuesto por la Convención (agosto 2022). Pero ello no basta. El momento político y social actual demanda un involucramiento efectivo, permanente e incidente de la ciudadanía en las diferentes etapas de discusión del nuevo texto constitucional. La aspiración ciudadana busca lo que se denomina “representación descriptiva”, esto es, que las personas que sean electas para la Convención reflejen lo más parecido posible a la sociedad en su conjunto y no a un segmento particular —la élite político-partidista que ha conducido el país por los últimos 30 años y algunos de ellos durante aún más tiempo.
Además, se pide un involucramiento efectivo de la ciudadanía en el proceso de toma de decisiones: ¿Qué pasará con las propuestas emanadas por la ciudadanía? ¿Qué sucederá con la energía puesta en un sinnúmero de cabildos autoconvocados? ¿Cómo se harán llegar las demandas ciudadanas a esta Convención? ¿Se tratará de un club cerrado que negocia una nueva Constitución o existirá la oportunidad para deliberar e incidir en los debates de un modo más abierto? Este debate debe iniciarse ya y es fundamental para los resultados que se obtengan. Es además tanto un deber de justicia como de realismo político: fue la movilización social masiva la que abrió paso a este proceso y por tanto esa ciudadanía movilizada debe encontrar en él las respuestas que busca.
- Delamaza, G. y Fuentes, C. (2020).


